Adiós a James Burrows
El padre de la sitcom moderna.
Ayer murió James Burrows, un nombre que cualquiera que disfrute reírse debe haber visto muchísimas veces. Vale la pena, entonces, repasar un poco su trayectoria, porque es extraordinaria.
La sitcom no es un invento de nadie en particular, es un formato barato y muy teatral que permite hacer una comedia con regularidad. Empezó como tal en la radio, y se trasladó a la televisión apenas existió. Se supone que I Love Lucy estableció el formato de tres cámaras con público presente en el estudio, que perduró por muchos años.
Burrows empezó su carrera como director en ese ecosistema, en la serie de Mary Tyler Moore. Esa serie es fundacional en muchos aspectos. Creada por James L. Brooks y Allan Burns, es el comienzo de una escuela de comedia que sigue haciéndonos reír, que se forjó inicialmente en la productora de Moore, MTM, y después se expandió a otros estudios.
A partir del show de Mary Tyler Moore, podemos trazar el linaje de guionistas de muchas de las comedias más importantes. Pero la productora era dirigida por el marido de Moore, Grant Tinker, que después fue uno de los capos que definieron el boom de la cadena NBC desde los ’80.
O sea que sin Mary Tyler Moore no hay Simpsons, no hay Frasier, no hay Seinfeld, no hay Friends. Mis respetos.
En esa serie, ya comenzada, apareció Burrows, proveniente del mundo del teatro, para dirigir sus primeros capítulos de sitcoms. Rápidamente mostró talento para trabajar con actores y velocidad para lograr la planificación de las cámaras.
Cuando terminó esa serie, los productores crearon una nueva, en un mundo muy distinto: Taxi. Para esa serie llamaron a Burrows, que estuvo desde el principio y ayudó a dar forma a la serie en general, incluyendo el gran espacio donde se desarrollaba la mayor parte de la acción. La escritura de Taxi tiene el tono de la escuela Brooks/MTM, y el toque elegante de Burrows en lo visual/actoral.
Debo decir que Taxi es una de las grandes comedias de todos los tiempos, y quien no la haya visto, o hace mucho que no la vio, recomiendo que se dé el gusto de hacerlo. Es una serie que en los papeles tendría que ser ultra deprimente, sin embargo genera muchísimas risas genuinas, provenientes de la situación en particular y de diálogos naturales entre personajes distintos. En la segunda temporada, encima, se incorpora Christopher Lloyd y todo se eleva mucho más.
En Taxi, Burrows modificó el formato de sitcom al incorporar una cuarta cámara, lo que implica un costo considerable pero permite mucha más flexibilidad en la realización. Cuando hay tres cámaras, a muy grandes rasgos, lo normal es que una haga un plano abierto, mientras las otras dos se enfocan en personajes específicos. Si hay un diálogo entre dos personajes, la cámara del medio tomará a los dos, la de la izquierda tomará al personaje de la derecha y viceversa. Agregar una cuarta cámara permite más libertad para enfocarse en otras acciones, tener planos cerrados de otros personajes, o dar opciones para la edición posterior. La cuarta cámara se impuso rápidamente, y luego de Taxi era el formato más común de sitcom.
Los capítulos de Taxi están escritos en su mayor parte por los hermanos Glen y Les Charles, quienes luego de la cuarta temporada se juntaron con Burrows y entre los tres dieron origen a Cheers. En esta ocasión Burrows comparte el crédito de creador, algo habitualmente reservado a los que escriben.
Cheers es otro espacio fabuloso en el que se desarrolla una comedia, lleno de personalidad y recovecos donde se puede hacer escenas grandes o íntimas. En la primera temporada, que es increíblemente buena, nunca se sale de ese bar. Está llena de toques visuales que no llaman la atención sobre sí mismos pero le dan a la serie un gustito que, aparte de la risa que causa, hace que uno quiera volver.
Es una serie que perdió a su protagonista femenina después de cinco temporadas, y logró reinventarse para durar seis más. Pocas logran semejante cosa. De hecho, no se me ocurre ninguna que lo haya logrado. En general si se va un actor importante, o se termina la serie o se hace un intento desesperado para reemplazarlo y termina durando poquito más. Tal vez haya otro caso, de cualquier modo es algo muy poco común.
Cheers duró once años, y durante los primeros siete u ocho el nombre de Burrows es el más común con el crédito de director. Después se alejó un poquito, y dio paso a otros, como Andy Ackerman (que después dirigiría las temporadas más desafiantes de Seinfeld), aunque nunca se fue del todo. Pero Burrows estaba en demanda porque no sólo tenía créditos sino también reputación.
Más o menos desde los ’90 dirigió un montón de pilotos. Si uno mira su IMDB verá muchísimos créditos, y una cantidad formidable de tanques. Cuando terminó Cheers y a partir de ella se lanzó Frasier, ahí estaba Burrows para dirigir su extraordinario piloto, y para darse cuenta de que Lisa Kudrow no funcionaba en el papel de la productora. Siguió dirigiendo Frasier un tiempo, en general en esa época lanzaba una serie y pasaba a alguna otra.
Eso ocurrió con Friends al año siguiente. Ahí Lisa Kudrow funcionaba, y Burrows dirigió el piloto y gran parte de la primera temporada, con lo que estableció gran parte del tono de la serie. Cuando se estaba por estrenar, y se olía el éxito de público, Burrows llevó a los seis protagonistas a comer a un restaurante, creo que en Las Vegas. Ahí les dijo que era la última vez que iban a poder estar los seis en un lugar público sin que los molestara nadie. Hizo que se prepararan para que su vida cambiara para siempre.
En esa misma temporada dirigió el piloto de NewsRadio y un puñado de capítulos más. Otra serie con un gran espacio central, mucho movimiento y puesta en escena, cuyo piloto Burrows grabó en algo así como una hora y media, cuando en general un piloto se demora varias horas, porque es la primera vez que se hace todo.
Después de eso siguió dirigiendo hasta el año pasado. Casi todas las sitcoms exitosas de los últimos veinticinco o treinta años lo tuvieron como director, en general del piloto. También dirigió todos los capítulos de Will & Grace, lo que nos demuestra que es humano y nadie es perfecto.
Siguió dirigiendo hasta el año pasado. Hace diez años le hicieron un homenaje en el que los protagonistas de varias de sus series más exitosas se juntaron para hablar bien de él. Está claro que fue alguien muy respetado en el ambiente de la comedia, y maestro del arte de hacer una sitcom.
Pero mencionemos algo importante: la sitcom es un formato bastante obsoleto. La última sitcom de gran estatura es Frasier. Después ha habido cosas competentes pero nada de ese calibre.
Creo que tiene que ver con la diversificación de la televisión, y la aparición exitosa de comedias que rompen con el formato de sitcom, como Seinfeld. Esta última agarra la estructura de la sitcom y la rompe toda, y deja a los que se quedan en ese formato como poco ambiciosos.
Frasier es todo lo buena que puede ser una comedia sin dejar de ser sitcom. Respeta las convenciones, es muy sobria en su estilo, tiene el público que se ríe, la estructura de chistes, y le agrega un despliegue actoral extraordinario. Todos los capítulos de Frasier se podrían hacer en teatro. Los de las últimas temporadas de Seinfeld requerirían bastante adaptación.
A esto se agrega que los televisores son más grandes, que hay más canales, que hay comedias que recogen el guante de Seinfeld (y de los Simpsons) y adoptan el formato de una cámara, es decir filmado como una película, sin público ni banda de risas.
Entonces las sitcoms modernas que respetan la estructura de sitcoms, como Two and a Half Men (de la que Burrows dirigió el piloto), quedan como algo estático, anacrónico. No es que no se pueden disfrutar en su ley, sólo que sabemos que hay otras opciones más atractivas. Es como volver a la oficina después de la pandemia.
Nada de esto empaña el legado de James Burrows. Más bien lo continúa. Fue un gran director que expandió el formato en el que logró una y otra vez excelencia, y siguió en ese formato incluso cuando esa expansión continuó. La comedia televisiva americana, y por extensión mucha comedia ajena a ella, sería muy distinta de no haber estado él.
Levantamos nuestra copa por su memoria.
Nota de programación: hoy estaba previsto otro texto, pero la noticia de James Burrows hizo que la postergara hasta mañana. Así que en 24 horas recibirán una hermosa disertación sobre una obra de Les Luthiers en particular.










